¿Qué es el zellige?
Una definición precisa, el origen de la palabra y mil años de historia, de Ifriqiya a las madrasas de Fez y los palacios de Granada.
En esta lección, usted va a
- Definir el zellige y distinguirlo de un simple alicatado de baldosas.
- Situar sus grandes etapas, del siglo XI a nuestros días.
- Reconocer el papel de Fez, Mequinez, Marrakech, Tetuán y al-Ándalus.
Pose la mano sobre un muro de zellige: la superficie ondula, cada pieza capta la luz a su manera y las juntas, finísimas, siguen el contorno de estrellas, cruces y almendras. Nada que ver con un alicatado de baldosas corriente. Antes de aprender a trazarlo o a reconocerlo, hay que saber con precisión qué se está mirando.
Un mosaico de barro vidriado
El zellige es un mosaico. Sus elementos no son guijarros ni vidrio, sino pequeñas piezas de barro cocido vidriado, que los artesanos de Fez llaman furmah (en plural furmāt). Cada una se talla a mano en una baldosa cuadrada, vidriada de un solo color y por una sola cara. Una vez talladas, las piezas se ensamblan para formar un motivo geométrico: estrellas de ocho, doce o dieciséis puntas, rosetas, lacerías.
Esa es toda la diferencia con un azulejo decorado. En una baldosa pintada o impresa, el motivo es un dibujo puesto sobre una superficie. En el zellige, el motivo está hecho de materia: cada color es una pieza, cada línea es una junta. El resultado es una geometría que se puede tocar.
La palabra viene del árabe zallīj, de la raíz zalaja, «deslizarse», en alusión a la superficie lisa del vidriado. El español azulejo deriva de ella, mientras que la técnica del mosaico tallado se llama en España alicatado, del verbo qaṭaʿa, «cortar».
Mil años de historia
Los fragmentos más antiguos que se conocen no proceden de Marruecos, sino de Ifriqiya, la actual Túnez, del palacio de Sabra al-Mansuriyya (siglos X–XI). En el palacio de la Qalʿa de los Banu Hammad, en Argelia (1068–1091), las estrellas verdes de ocho puntas ya alternan con baldosas en cruz.
En Marruecos, el zellige fechado más antiguo adorna el alminar de la Kutubía, en Marrakech, en el siglo XII, bajo los almohades. Son todavía simples bandas verdes y blancas, y las baldosas, perforadas, se clavaban sobre un bastidor de madera. Fez cuenta ya entonces con numerosos talleres de cerámica: un censo de finales del siglo XII contabiliza 188.
La edad de oro llega en el siglo XIV. En Fez, los meriníes cubren suelos, zócalos y pilares de las madrasas al-Attarine (1323–1325) y Bu Inania (1350–1355) con piezas diminutas, en estrellas de dieciséis puntas y en khatems. Al mismo tiempo, en Granada, los nazaríes revisten la Alhambra de alicatado; en el Mirador de Lindaraja, algunas piezas miden solo dos milímetros. Las dos orillas comparten los mismos trazados y, sin duda, a veces los mismos artesanos.
Los saadíes prolongan esta tradición en Marrakech en el siglo XVI, en la madrasa Ben Yusuf (1564–1565) y en las tumbas saadíes, que a menudo se consideran el apogeo del zellige. Con los alauíes, el zellige sale de los patios interiores: en Mequinez, Bab Mansur, terminada en 1732, rellena de teselas polícromas la gran red de rombos de su fachada.
- La madera de cedro tallada y pintada, bajo el techo.
- El yeso tallado (gebs), en el centro del muro.
- Un friso estrecho hace la transición.
- El zellige en el zócalo, donde el muro se desgasta.
Cuatro ciudades, una gramática
Fez sigue siendo la capital del oficio. Su arcilla gris, sus hornos y sus familias de maâlems hacen del zellige fassi, tallado en piezas muy pequeñas, la referencia; los propios artesanos añaden la palabra fassi para designarlo.
Mequinez, la vecina ciudad imperial, dio al zellige sus grandes superficies: puertas monumentales y mausoleo de Mulay Ismaíl, donde reaparece una roseta de dieciséis puntas idéntica a la de la Attarine.
Marrakech conserva los hitos almohades y saadíes, de la Kutubía a las tumbas saadíes.
Tetuán, refundada a finales del siglo XV por refugiados andalusíes, desarrolló en el siglo XIX una industria propia, con una particularidad técnica: allí las piezas se tallan antes de la cocción, no después. El vidriado es más duro, los colores algo más apagados y las juntas menos apretadas. Esta tradición es hoy frágil.
Al-Ándalus, por último, no es un simple vecino: Granada y Sevilla (palacio de Pedro I, 1364–1366) pertenecen a la misma historia. Una precisión útil: el célebre mihrab de la mezquita de Córdoba (siglo X) es un mosaico de vidrio de inspiración bizantina, no zellige.
Un oficio de muchas manos
El zellige no es obra de un solo hombre. El alfarero prepara la arcilla y cuece las baldosas, el esmaltador las colorea, el tallador (nqaach) corta las piezas, el colocador (fraach) las ensambla, y el maestro, el maâlem, dibuja el motivo y dirige el conjunto. El aprendizaje empezaba antiguamente en la infancia y duraba una decena de años. Las lecciones que siguen recorren esta cadena por orden: la tierra, las herramientas, la geometría, las piezas, las composiciones, la colocación.
Para recordar
- El zellige es un mosaico de piezas de barro cocido vidriado, talladas una a una en baldosas y ensambladas después en motivos geométricos.
- La palabra viene del árabe zalaja, «deslizarse»; en español la técnica se llama alicatado.
- Nacido en Ifriqiya, este arte alcanza su cumbre en el siglo XIV, en Fez con los meriníes y en Granada con los nazaríes.
- Tetuán ha conservado una manera propia: allí las piezas se tallan antes de la cocción.
Para ver
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L'art du zellige selon "Aït Manos" : innover tout en respectant les techniques ancestrales Vídeo: FRANCE 24 Un buen panorama, en francés: la historia del zellige contada por un taller que trabaja con maâlems formados en Fez. Fíjese sobre todo en cómo las piezas, una vez talladas, se clasifican por forma y por color.
1. La cerámica arquitectónica en la Alhambra. Introducción Vídeo: Alhambra de Granada La vertiente andalusí: en la Alhambra, la misma técnica se llama alicatado. En español, con planos de detalle de los zócalos nazaríes.
Fuentes
- Louis Werner (2001), Zillij in Fez.
- Chakib Hoummad (2018), Le technolecte du zellige au Maroc.
- Jonathan M. Bloom (2020), Architecture of the Islamic West: North Africa and the Iberian Peninsula, 700–1800.
- Gérard Degeorge, Yves Porter (2001), L’Art de la céramique dans l’architecture musulmane.
- André Paccard (1979), Le Maroc et l’artisanat traditionnel islamique dans l’architecture.